"En nuestro tiempo apareció un tal Jesús , de gran fortaleza, rostro venerable, ojos serenos y abundante barba. Sus discípulos le llamaron Hijo de Dios, pues resucitó muertos y curó enfermedades."
Que, "trabajando en la viña del Señor" (de nuestras habituales ocupaciones), no nos olvidemos "del Señor de la viña", leer más.
REFLEXIÓN HOMILÉTICA EVANGELIO DE HOY DOMINGO 18 DE JULIO, DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO ( C ) ( Lc, 10, 38 – 42 ).
HOMILIADOMINICAL
Esta escena que protagonizan Marta y María con Jesús, nos clarifica, cual debe ser la verdadera actitud del cristiano ante las realidades temporales.
Dicho con otras palabras: En qué ha de diferenciarse la actitud de un cristiano, ante las realidades terrenas, del comportamiento de una persona honrada pero que carece de las luces de la Fe.
- Ante esta escena evangélica, ¿Optamos por el comportamiento de Marta, prototipo de la vida activa, o por María prototipo de la vida contemplativa?
- Aunque en principio solemos simpatizar más con el comportamiento de Marta, no conviene olvidar que la actitud de María, tuvo el apoyo de Jesús.
- La realidad es que, no se trata de una opción alternativa: con Marta o con María. Se trata más bien de saber armonizar la acción y la contemplación.
- Mirad, el cristiano no puede realizar sus tareas temporales como un pagano honrado. Ha de realizarlas sin perder de vista, QUIEN debe ser el principal destinatario de su actividad. El cristiano ha de ser, - en certera expresión de San José María - “un contemplativo en medio del mundo”. Si no es así, su actividad carecerá de ese valor que el Señor se compromete a pagar con el 100%y se estaría comportando, a lo más, como un pagano honrado.
a) Una vida activa que se olvide de la unión con Dios, es una vidaestéril que noshace caer en lo que Pío XII denominó como, la herejía de la acción. De cara a Dios esa conducta se parecería a la del esposo, tan absorbido por el trabajo, que se olvidara del cariño y el trato con sufamilia.
b) Pero, también es reprobable, y por tanto no del agrado de Dios, una vida meramente contemplación y de oración, que olvidara la acción, de ese compromiso que todo cristiano tiene con las realidades temporales. Santa Teresa, comentando esta escena evangélica, con su gracia característica, recordaba y reivindicaba así la necesidad de la acción: “Sin el trabajo de Marta, no hubiera comido aquel día este Divino Huésped”.
- La clave, por tanto, está en saber armonizar esas dos actitudes, acción y contemplación. Y, la misma idea, con la belleza propia de los poetas, la expresaba así Don José Maria Pemán,en su obra, el Divino Impaciente: