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SAN JUAN EVANGELISTA
Óleo sobre lienzo, siglo XVIII, barroco, y anónimo. Ubicado al lado
del Evangelio.
Las composición es sobria, con un aire de majestuosidad, seguramente
originado por el alargamiento de la figura, así como, por cierto estatismo
y su porte elegante, que se combina con su rostro bastante iluminado en contraposición a un fondo neutro.
Se suele representar a San Juan Evangelista como un joven sin barba, cuyos
atributos son el águila y un libro (en referencia al evangelio) y serpiente o
dragón (que sale de una copa), aunque esto varía según épocas y tradiciones.
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